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febrero 13, 2018

POEMAS DE ELIZABETH BISHOP

Foto: cortesía de Vassar College Archives & Special Collections Library, New York.







INSOMNIO

La luna en el espejo del buró,
a un millón de kilómetros, se mira
(con orgullo, tal vez, pero nunca
nunca, esboza una sonrisa)
está mucho más allá del sueño, o
tal vez ella duerma de día.

Si el universo la abandonara,
lo mandaría al demonio
y encontraría un curso de agua,
o un espejo, donde morar;
así que envolvé el asunto en una telaraña
y lanzalo a un pozo

a ese mundo a la inversa
donde la izquierda está siempre a la derecha,
donde la sombra en realidad es el cuerpo,
donde toda la noche están despiertos,
donde playo es el cielo, como acá
hondo es el mar, y vos me amás.


ANÁFORA

Cada día empieza con tanta
ceremonia, con pájaros, con campanas,
con el silbato de una fábrica;
a cielos de un oro tan blanco se abren
nuestros ojos, a paredes tan brillantes,
que por momentos nos preguntamos
“¿De dónde viene la música, la energía?
Y el día ¿para qué criatura inefable se creó,
que seguro perdimos?” Ah, sin demora
aparece él y al instante asume su forma
terrena, al instante cae
víctima de la vieja conspiración
adquiere la memoria y una fatiga
mortal mortal.

Más lento, entra en el campo visual
derramándose sobre las caras moteadas,
oscureciéndose, condensando toda su luz;
a pesar de todo el sueño
malgastado en él con esa mirada,
padece nuestros usos y abusos,
se hunde en la marea de los cuerpos,
se hunde en la marea de las clases
rumbo a la noche, al mendigo de la plaza
que, agotado, sin lámpara ni libro
       prepara estudios fantásticos:
       el fenómeno ardiente
       de cada día de inacabable
       inacabable aceptación.


CASABIANCA

Amor es el chico parado en la cubierta en llamas
tratando de recitar “El chico parado en
la cubierta en llamas”. Amor es la declamación
     tartamuda del hijo que mira de pie
     mientras se hunde el pobre barco incendiado.

Amor es el chico obstinado, el barco,
hasta los marineros que nadan, y bien
quisieran tener unas gradas en la escuela
     o una excusa para haberse quedado
     en el muelle. Y amor es el chico en llamas.


PELEA

Los Días, que no pueden acercarte
o no quieren,
la Distancia, que trata de parecer
algo más obstinado,
pelean, pelean, pelean conmigo
siempre
sin probar que sos menos querido ni menos amado.

La Distancia:¿Te acordás de toda esa tierra
bajo el avión;
de la costa
de playas borrosas enterradas en la arena
estrechándose indistinguible
todo el camino,
todo el camino hasta donde mis argumentos se terminan?

Los Días: Y pensá
en todos esos instrumentos amontonados
cada uno para producir un efecto,
y anular la experiencia del otro;
eran como
un calendario horrrible
“Saludos de Por siempre & Jamás S.A.”

El sonido intimidante
de estas voces
que tenemos que encontrar por separado
puede y va a ser vencido:
Los Días y la Distancia hechos un caos otra vez
y pasados…


CHEMIN DE FER

Sola por las vías del tren
     caminaba con el corazón batiente.
Tal vez estaban demasiado juntos
     o muy separados los durmientes.

El escenario, empobrecido:
     una mata de pinos y el roble; más allá
de su fronda, mezcla de gris y verde,
     vi el pequeño estanque

 como una lágrima antigua
     donde vive, sucio, el ermitaño,
lúcidamente agarrado
     a sus heridas año tras año.

El ermitaño disparó su escopeta
     y el árbol junto a la cabaña se agitó.
sobre el estanque se esparcieron ondas
     y la gallina voló haciendo clo-cló.

“¡Hay que poner en marcha al amor!”
     gritó el viejo ermitaño.
Desde el fondo del estanque, un eco
     trató y trató de darle la razón.


UN ARTE

No es difícil dominar el arte de perder
tantas cosas acaban por perderse
y esa pérdida no es una catástrofe.

Tenés que perder algo todos los días. Aceptar el
fastidio de las llaves perdidas, las horas malgastadas.
No es difícil dominar el arte de perder.

Después practicá perder más y mejor:
lugares y nombres, dónde era que ibas.
Vas a ver, nada de eso es una catástrofe.

Perdí el reloj de mi madre. La última o
anteúltima de tres casas que amé. ¿Y ves?,
no es difícil dominar el arte de perder.

Perdí dos ciudades entrañables. Y más,
algunos reinos que tuve, dos ríos, un continente.
Los extraño, sí, pero no fue una catástrofe.

Ni siquiera perderte a vos (la voz graciosa, un gesto
que amo) me haría mentir. Es obvio que
no es difícil dominar el arte de perder,  aunque
pueda parecer (¡ponele la firma!) una catástrofe.


ALGUNOS SUEÑOS QUE SE OLVIDARON

Los pájaros muertos cayeron, sin que nadie los hubiese visto llegar
ni supiera de dónde. Eran negros, tenían los ojos cerrados
y nadie sabía qué clase de pájaros eran. Sin embargo, todos los agarraban
y miraban para arriba por el cauce distante del cielo nuevo.
También cayeron gotas negras. Recogidas de noche en los aleros
o congregadas en los techos sobre las camas, pendieron como formas
de gotas misteriosas encima de sus cabezas toda la noche,
y ahora rodaban de sus dedos negligentes, veloces, como el rocío de las hojas.
¿Dónde habían visto brillar bayas así de perfectas,
tan temprano a la mañana? Señuelos de corazón negro
sobre las ramas o abajo de las hojas. ¿Pensaron “es veneno” y
las dejaron —acordate— o las comieron de los árboles atestados?
¿Qué flor se encoge así hasta ser semilla como esta, como la aquilegia?
Pero para las ocho o nueve sus sueños son todos inescrutables.



Versiones en castellano de Sandra Toro.





INSOMNIA

The moon in the bureau mirror
looks out a million miles
(and perhaps with pride, at herself,
but she never, never smiles)
far and away beyond sleep, or
perhaps she’s a daytime sleeper.

By the Universe deserted,
she’d tell it to go to hell,
and she’d find a body of water,
or a mirror, on which to dwell.
So wrap up care in a cobweb
and drop it down the well

into that world inverted
where left is always right,
where the shadows are really the body,
where we stay awake all night,
where the heavens are shallow as the sea
is now deep, and you love me.


ANAPHORA

Each day with so much ceremony
begins, with birds, with bells,
with whistles from a factory; 
such white-gold skies our eyes
first open on, such brilliant walls
that for a moment we wonder
'Where is the music coming from, the energy? 
The day was meant for what ineffable creature
we must have missed? ' Oh promptly he
appears and takes his earthly nature
   instantly, instantly falls
   victim of long intrigue,
   assuming memory and mortal
   mortal fatigue.

More slowly falling into sight
and showering into stippled faces,
darkening, condensing all his light; 
in spite of all the dreaming
squandered upon him with that look,
suffers our uses and abuses,
sinks through the drift of bodies,
sinks through the drift of classes
to evening to the beggar in the park
who, weary, without lamp or book
   prepares stupendous studies:
   the fiery event
   of every day in endless

   endless assent. 


CASABIANCA

Love's the boy stood on the burning deck
trying to recite `The boy stood on
the burning deck.' Love's the son
stood stammering elocution
while the poor ship in flames went down.

Love's the obstinate boy, the ship,
even the swimming sailors, who
would like a schoolroom platform, too,
or an excuse to stay
on deck. And love's the burning boy.


ARGUMENT

Days that cannot bring you near
or will not,
Distance trying to appear
something more obstinate,
argue argue argue with me
endlessly
neither proving you less wanted nor less dear.

Distance: Remember all that land
beneath the plane;
that coastline
of dim beaches deep in sand
stretching indistinguishably
all the way,
all the way to where my reasons end?

Days: And think
of all those cluttered instruments,
one to a fact,
canceling each other's experience;
how they were
like some hideous calendar
"Compliments of Never & Forever, Inc."

The intimidating sound
of these voices
we must separately find
can and shall be vanquished:
Days and Distance disarrayed again
and gone... 


CHEMIN DE FER

Alone on the railroad track
I walked with pounding heart.
The ties were too close together
or maybe too far apart.

The scenery was impoverished:
scrub-pine and oak; beyond
its mingled gray-green foliage
I saw the little pond

where the dirty old hermit lives,
lie like an old tear
holding onto its injuries
lucidly year after year.

The hermit shot off his shot-gun
and the tree by his cabin shook.
Over the pond went a ripple
The pet hen went chook-chook.

"Love should be put into action!"
screamed the old hermit.
Across the pond an echo
tried and tried to confirm it.


ONE ART

The art of losing isn’t hard to master;
so many things seem filled with the intent
to be lost that their loss is no disaster.

Lose something every day. Accept the fluster
of lost door keys, the hour badly spent.
The art of losing isn’t hard to master.

Then practice losing farther, losing faster:
places, and names, and where it was you meant 
to travel. None of these will bring disaster.

I lost my mother’s watch. And look! my last, or
next-to-last, of three loved houses went.
The art of losing isn’t hard to master.

I lost two cities, lovely ones. And, vaster,
some realms I owned, two rivers, a continent.
I miss them, but it wasn’t a disaster.

—Even losing you (the joking voice, a gesture
I love) I shan’t have lied.  It’s evident
the art of losing’s not too hard to master
though it may look like (Write it!) like disaster. 


SOME DREAMS THEY FORGOT

The dead birds fell, but no one had seen them fly,
or could guess from where. They were black, their eyes were shut,
and no one knew what kind of birds they were. But
all held them and looked up through the new far-funneled sky.
Also, dark drops fell. Night-collected on the eaves,
or congregated on the ceilings over their beds,
they hung, mysterious drop-shapes, all night over their heads,
now rolling off their careless fingers quick as dew off leaves.
Where had they seen wood-berries perfect as these,
shining just so in early morning? Dark-hearted decoys on
upper-bough or below-leaf. Had they thought poison
and left? or–remember–eaten them from the loaded trees?
What flowers shrink to seeds like these, like columbine?
But their dreams are all inscrutable by eight or nine.



ELIZABETH BISHOP (EEUU, 1911-1979).


febrero 04, 2018

Textos de Lenore Kandel



Foto: Joe Melena




Primero sacrificaron a los ángeles

I

Primero sacrificaron a los ángeles
les ataron las piernas flacas y blancas con cables
y
les abrieron la garganta de seda con un cuchillo helado
Ellos se murieron sacudiendo las alas como pollos
y su sangre inmortal humedeció la tierra ardiente

nosotras mirábamos desde abajo
desde las tumbas y las criptas
mordiéndonos los dedos huesudos
y
temblando con nuestras mortajas manchadas de orín
Los serafines y los querubines no están más
ellos se los comieron y les rompieron los huesos para sacarles el tuétano
ellos se limpiaron el culo con las plumas de los ángeles
y ahora van por las calles empedradas con
los ojos como hogueras


II

¿quién delató a los ángeles?
¿quién robó el santo grial y lo empeñó por una jarra de vino?
¿quién jodió el cuerno dorado de Gabriel?
           ¿fue alguien de adentro?

¿quién rostizó al cordero de oro?
¿quién tiró las llaves de San Pedro a un
inodoro de North Beach?

¿quién violó a Sta. María con un consolador de plástico
con el sello de aprobación de la Liga de Amas de Casa?
           ¿fue alguien de afuera?

¿dónde están nuestras armas?
¿dónde están nuestras cachiporras, nuestros lanzallamas, nuestros gases
venenosos, nuestras granadas de mano?
vamos buscando a tientas los fusiles y nos crecen tarjetas de crédito de las rodillas
vomitamos cheques sin fondo
paradas con las piernas abiertas con los esfínteres abiertos llorando espuma de jabón
con nuestros ojos radiactivos
y clamando
por el último rifle
el cañón mesiánico
la bomba pascual

los vientres de las mujeres estallan y los niños salen
abriéndose paso con bayonetas
escupiendo sangre en los ojos de las parteras ciegas
antes de empalarse con sus propia espadas

los penes de los hombres se convirtieron en pistolas de acero azul,
eyaculan balas, esparcen la muerte como un orgasmo

los amantes se revuelcan entre los yuyos arrancándose los genitales
mutuamente con uñas de hierro

los bares naturistas venden sangre fresca en vasitos de papel
libres de gérmenes
servida por un club de mujeres sifilíticas
con máscaras de papel maché
todas con la misma cara pintada a mano de la madre de Hamlet
a los diez

nosotras miramos desde abajo
con los ojos como periscopios
lanzándoles los dedos a los perros como si fueran chupetines
en un esfuerzo por que paren de ladrar
en un esfuerzo por mantener la paz
en un esfuerzo por ganar amigos y convencer a la gente

III

ya desmontamos nuestros refugios antibombas desmontables
ya plegamos nuestros botes salvavidas plegables
y a la cuenta de doce
se desintegraron todos en montañas de mierda de rata
que abonó el crecimiento de flores venenosas
y de plantas carnívoras

nosotras nos amontonamos abajo
agarrándonos el pecho poroso con los brazos cubiertos de moho
escuchando el goteo lento de la sangre de nuestras venas cortadas
levantando la tapa de nuestros cráneos con cierre
para ventilarnos el cerebro
                          y ellos nos mataron a nuestros ángeles

les vendimos el cuerpo y las horas a los curiosos
nos pagamos la infancia con lavavajillas y Equanil
y en el transcurso de la búsqueda
nos frotamos con sal los nervios sangrantes
                         y ellos cagaron en la boca abierta de dios
colgaron a los santos con chalecos de fuerza y
doparon a los profetas
ellos negaron tanto a cristo como al gallo
y a buda lo diagnosticaron catatónico
ellos castraron a los curas y a los monjes y
censuraron hasta las palabras de amor
                         ¡Lobotomía para todos los hombres!
y ellos eligieron a un eunuco como candidato a presidente
                         ¡Lobotomía para las esposas!
                         ¡Lobotomía para los hombres de negocios!
                         ¡Lobotomía para los jardines de infantes!
y ellos mataron a los ángeles


IV

ahora en los callejones se juntan los andróginos balanceando sus
cascabeles de leprosos como incensarios mientras preparan el rapto
ritual de dios
           la grasa que les brilla en los labios es la gordura de los ángeles
           la sangre que les embarra las uñas es la sangre de los ángeles

Ellos se juntan en las calles a jugar a los dados con
los ojos de los ángeles
Ellos están repartiéndose los últimos lotes del armagedón

V

ahora en las postrimerías de la mañana
estamos apartando las piedras debajo de la tierra, de las cuevas
ya abrimos más grandes nuestros ojos con visión de peyote
y nos enjuagamos la boca con el vino de anoche
ya nos sellamos los agujeros de los brazos con polvo y nos escupimos
libaciones mutuamente a nuestros pies

y vamos a salir a la calle a caminar entre ellos y a dar batalla
con nuestras manos magras y vacías en alto
vamos a pasar entre los desconocidos del mundo como un
viento amargo

y nuestra sangre va a derretir el hierro
y nuestro aliento va a derretir el acero
y vamos a mirar de frente con ojos limpios
y nuestras lágrimas van a causar terremotos
y nuestros lamentos van a hacer surgir montañas y detenerse el sol

¡ELLOS NO VAN A MATAR MÁS ÁNGELES!
ni siquiera nosotras




La poesía nunca es compromiso


La poesía nunca es compromiso. Es la manifestación/traducción de una mirada, de una iluminación, de una experiencia. Si uno compromete la mirada, se convierte en un profeta ciego.

Hoy no tiene sentido la poesía que existe principalmente como un ejercicio de destreza. El arte es valioso en la medida en que le sirve de partera radiante a la claridad, a la belleza, a las visiones: cuando se enamora de él mismo produce la masturbación de la palabra.

Los poemas que escribo tienen que ver con todos los aspectos de la criatura y de ese universo total a través del que se mueve. El objetivo es incrementar la conciencia. Puede ser la conciencia de la forma en que un pájaro rompe el cielo con su vuelo o la conciencia de la dificultad y la necesidad de confianza o la conciencia del deseo de conciencia y también del miedo de la conciencia. Esto se puede trabajar a través de la belleza o del impacto o de la risa pero la dirección es siempre hacia una vista más clara, tanto interior como exterior.

Esto exige sinceridad entre el poeta y el poema. Una sinceridad que a veces es gozosa y a veces dolorosa, para el poeta, para el lector, o para ambos. Dos poemas míos, que fueron publicados en un librito, tratan del amor físico y de la invocación, del reconocimiento y de la aceptación de la divinidad en el hombre a través del amor físico como vehículo. En otras palabras, se siente bien. Tan bien que uno puede salir del ego particular y compartir la gracia del universo. Esta afirmación simple y bastante autoevidente, ampliada y ejemplificada poéticamente, hizo surgir un fervor difícil de creer. Y gran parte del fervor lo causaba el uso poético de ciertas palabras de cuatro letras de origen anglosajón en lugar de su sustitución por eufemismos blandos.

Esto trae a colación la cuestión del lenguaje poético. Cualquier cosa que sea lenguaje es lenguaje poético y si la palabra que necesita el poeta no existe en el idioma que conoce, entonces le corresponde a él descubrirla. La única condición es que la palabra sea la palabra que demanda el poema y de eso, solo el poeta puede ser el juez.

Los eufemismos que se eligen por miedo son un pacto con la hipocresía y enseguida van a destruir el poema; y eventualmente, al poeta.

Cualquier forma de censura, sea mental, moral, emocional o física; sea de adentro hacia fuera o de afuera hacia dentro, es una barrera para la autoconciencia.

La poesía está viva porque es el vehículo de la visión y de la experiencia.

No necesariamente es cómoda.

No necesariamente es segura.

La poesía salió de las aulas a la calle y por eso provocó una corriente de polinización cruzada, muchos de los frutos se producen en los dos medios. La academia tendía a cultivar el miedo a la ofensa, por ej. eso que podía ofender a alguien. Muchas veces las visiones y el lenguaje, ambos, se disminuían y se silenciaban, y ocurría demasiado que el poema se volvía un vehículo para el ejercicio literario.

La poesía de la calle elude la trampa del miedo, pero muchas veces pierde la visión por una falta de claridad, por un descuido, por una falta del arte del oficio.

La poesía como poesía no necesita que la clasifiquen en ninguno de los casilleros anteriores ni en ningún otro. Existe. Y no puede existir acompañada de la censura.

Cuando un poeta censura su mirada, nunca más dice la verdad tal como la ve. Cuando censura el lenguaje del poema, no usa esas palabras que, para él, son las palabras perfectas para usar. Esta autoatrofia resulta en una limitación artificial impuesta sobre un arte cuya dirección está más allá de los límites de lo concebible.
No existen barreras para la poesía ni para la profecía, que por naturaleza son  rompe-barreras, estallidos de percepciones, líneas al infinito. Si un poeta miente acerca de su mirada, miente acerca de sí mismo y, en sí mismo; esto produce una barrera verdadera. Cuando, por escapar del miedo, un poeta usa otro lenguaje distinto del que es perfecto para el poema, se vuelve una persona miedosa y oportunista.
Cuando un agente externo asume la responsabilidad de intentar censurar la poesía, lo que está censurando es la aceptación de la verdad y el salto a la revelación.
Cuando una sociedad se vuelve temerosa de sus poetas, se tiene miedo a sí misma. Y una sociedad que se tiene miedo a sí misma encarna otra definición del infierno. Un poema que se escribe y se publica se pone a disposición de los que lo quieran leer. Para mí, esto implica una responsabilidad primaria de parte del poeta: decir la verdad tal como la ve. Que la diga de la manera más hermosa y más sorprendente que pueda; que encienda su propio sentido de la maravilla, que trabaje con la alquimia que está dentro del lenguaje, que es la forma y la existencia misma de la poesía.
Una buena parte de la audiencia de la poesía moderna es joven. Nos movemos en un mundo donde las polaridades y las posibilidades de la vida y la muerte existen como una conciencia constante. Una vez que el concepto y la disponibilidad del exceso se volvieron de público conocimiento, el aura de la posibilidad de la muerte cósmica se hizo visible. Ha habido épocas en que los jóvenes podían deslizarse suavemente en las vidas de sus mayores, en las que si querían ignorar los asuntos más profundos de la humanidad, de las relaciones del hombre con el hombre, se les hacía más fácil. Estos no son aquellos tiempos, y las elecciones de los jóvenes son profundas y difíciles. A los dieciocho, los chicos tienen que decidir si van a participar del pasatiempo nacional de la muerte. Pero un gran número de ellos son llamados a manifestar una forma de vida distinta, inclinada al placer, a la iluminación y a la preocupación mutua, en vez de aceptar el mundo de la guerra y la desesperación personal que la mayoría de sus adultos les ha venido ofreciendo.
Hay elecciones importantes que hacer y no hay evasión posible.
Los que leen poesía moderna lo hacen por placer, por intuición y a veces por consejo. Lo menos que pueden esperar es que el poeta que comparte su mirada y sus experiencias con ellos lo haga sin hipocresía. Comprometer a la poesía a través de la conveniencia es un pequeño asesinato del alma.



(Versiones en castellano de Sandra Toro).
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Poetry is never compromise


Poetry is never compromise. It is the manifestation/translation of a vision, an illumination, an experience. If you compromise your vision you become a blind prophet.

There is no point today in that poetry which exists mainly as an exercise in dexterity. Craft is valuable insofar as it serves as a brilliant midwife for clarity, beauty, vision; when it becomes enamored of itself it produces word masturbation.

The poems I write are concerned with all aspects of the creature and of that total universe through which he moves. The aim is toward the increase of awareness. It may be awareness of the way a bird shatters the sky with his flight or awareness of the difficulty and necessity of trust or awareness of the desire for awareness and also the fear of awareness. This may work through beauty or shock or laugher but the direction is always toward clear sight, both interior and exterior.

This demands honesty within the poet and the poem. An honesty sometimes joyful and sometimes painful, whether to the poet or the reader or both. Two poems of mine, published as a small book, deal with physical love and the invocation, recognition, and acceptance of the divinity in man through the medium of physical love. In other words, it feels good. If feels so good that you can step outside your private ego and share the grace of the universe. This simple and rather self-evident statement, enlarged and exampled poetically, raised a furor difficult to believe. A large part of the furor was caused by the poetic usage of certain four-letter words of Anglo-Saxon origin instead of the substitution of gentle euphemisms.

This brings up the question of poetic language. Whatever is language is poetic language and if the word required by the poet does not exist in his known language then it is up to him to discover it. The only proviso can be that the word be the correct word as demanded by the poem and only the poet can be the ultimate judge of that.

Euphemisms chosen by fear are a covenant with hypocrisy and will immediately destroy the poem and eventually destroy the poet.

Any form of censorship, whether mental, moral, emotional, or physical, whether from the inside out or the outside in, is a barrier against self-awareness.

Poetry is alive because it is a medium of vision and experience.

It is not necessarily comfortable.

It is not necessarily safe.

Poetry has moved out of the classroom and into the street and thus brought about a flow of cross-pollination, many of the fruits of which are viable in both mediums. Academia tended to breed the fear of offense, i.e, that which might offend someone. Visions and language both were often dwarfed and muted, the poem too often becoming a vehicle for literary gymnastics.

Street poetry avoids the fear-trap, but too often loses its vision through a lack of clarity, through sloppiness, through a lack of the art of the craft.

Poetry as poetry has no need to be classified in either of the above pigeonholes nor in any other. It exists. It can not exist in the company of censorship.

When a poet censors his vision he no longer tells the truth as he sees it. When he censors the language of the poem he does not use those words which, to him, are the most perfect words to be used. This self-stunting results in an artificial limitation imposed on an art whose direction is beyond the limits of the conceivable. There are no barriers to poetry or prophecy; by their nature they are barrier-breakers, bursts of perceptions, lines into infinity. If a poet lies about his vision he lies about himself and in himself; this produces a true barrier. When a poet through fearful expediency uses language other than that which is perfect to the poem he becomes a person of fearful expediency.

When an outside agency take sit upon itself to attempt the censorship of poetry it is censoring the acceptance of truth and the leap toward revelation.

When a society becomes afraid of its poets, it is afraid of itself. A society afraid of itself stands as another definition of hell. A poem that is written and published becomes available to those who choose to read it. This seems to me to imply one primary responsibility on the part of the poet--that he tell the truth as he sees it. That he tell it as beautifully, as amazingly, as he can; that he ignite his own sense of wonder; that he work alchemy within the language--these are the form and existence of poetry itself.

A good part of the audience for modern poetry is young. We move in a world where the polarities and possibilities of life and death exist as constant consciousness. Once the concept and availability of overkill was made public knowledge the aura of the possibility of cosmic death became visible. There have been eras when the young could slip softly into their elders’ lives, when if they wanted to ignore the deeper issues of humanity, of man’s relationship to man, it was made easy for them. This is not such a time and the choices of the young are deep and hard. At eighteen the young men must decide whether they will enter into the national pastime of death. A great many of the young are choosing to manifest a different way of life, one motivated toward pleasure, toward enlightenment, and toward mutual concern, instead of accepting the world of war and personal despair which has been offered them by the majority of their elders.

There are heavy choices to make and there is no avoidance possible.

Those who read modern poetry do so for pleasure, for insight, sometimes for counsel. The least they can expect is that the poet who shares his visions and experiences with them do so with no hypocrisy. To compromise poetry through fear is to atrophy the psyche. To compromise poetry through expediency is the soft, small murder to the soul.




First They Slaughtered the Angels

I

First they slaughtered the angels
tying their thin white legs with wire cords
and
opening their silk throats with icy knives
They died fluttering their wings like chickens
and their immortal blood wet the burning earth

we watched from underground
from the gravestones, the crypts
chewing our bony fingers
and
shivering in our piss-stained winding sheets
The seraphs and the cherubim are gone
they have eaten them and cracked their bones for marrow
they have wiped their asses on angel feathers
and now they walk the rubbled streets with
eyes like fire pits



II

who finked on the angels?
who stole the holy grail and hocked it for a jug of wine?
who fucked up Gabriel’s golden horn?
                was it an inside job?

who barbecued the lamb of god?
who flushed St. Peter’s keys down the mouth of a
North Beach toilet?

who raped St. Mary with a plastic dildo stamped with the
Good Housekeeping seal of approval?
                was it an outside job?

where are our weapons?
where are our bludgeons, our flame throwers, our poison
gas, our hand grenades?
we fumble for our guns and our knees sprout credit cards,
we vomit cancelled checks
standing spreadlegged with open sphincters weeping soap suds
from our radioactive eyes
and screaming
for the ultimate rifle
the messianic cannon
the paschal bomb

the bellies of women split open and children rip their
way out with bayonets
spitting blood in the eyes of blind midwives
before impaling themselves on their own swords

the penises of men are become blue steel machine guns,
they ejaculate bullets, they spread death as an orgasm

lovers roll in the bushes tearing at each other’s genitals
with iron fingernails

fresh blood is served at health food bars germ free
paper cups
gulped down by syphilitic club women
in papier-mâché masks
each one the same hand-painted face of Hamlet’s mother
at the age of ten

we watch from underground
our eyes like periscopes
flinging our fingers to the dogs for candy bars
in an effort to still their barking
in an effort to keep the peace
in an effort to make friends and influence people



III

we have collapsed our collapsible bomb shelters
we have folded our folding life rafts
and at the count of twelve
they have disintegrated into piles of rat shit
nourishing the growth of poison flowers
and venus pitcher plants

we huddle underground
hugging our porous chests with mildewed arms
listening to the slow blood drip from our severed veins
lifting the tops of our zippered skulls
to ventilate our brains
                  they have murdered our angels

we have sold our bodies and our hours to the curious
we have paid off our childhood in dishwashers and miltown
and rubbed salt upon our bleeding nerves
in the course of searching
                   and they have shit upon the open mouth of god
they have hung the saints in straightjackets and they have
tranquilized the prophets
they have denied both christ and cock
and diagnosed buddha as catatonic
they have emasculated the priests and the holy men and
censored even the words of love
         Lobotomy for every man!
and they have nominated a eunuch for a president
         Lobotomy for every housewife!
         Lobotomy for the business man!
         Lobotomy for the nursery schools!
and they have murdered the angels



IV

now in the alleyways the androgynes gather swinging their
lepers’ bells like censers as they prepare the ritual
rape of god
          the grease that shines their lips is the fat of angels
          the blood that cakes their claws is the blood of angels

they are gathering in the streets and playing dice with
angel eyes
they are casting the last lots of armageddon



V

now in the aftermath of morning
we are rolling away the stones from underground, from the caves
we have widened our peyote-visioned eyes
and rinsed our mouths with last night’s wine
we have caulked the holes in our arms with dust and flung
libations at each other’s feet

and we shall enter into the streets and walk among them and do battle
holding our lean and empty hands upraised
we shall pass among the strangers of the world like a
bitter wind

and our blood will melt iron
and our breath will melt steel
we shall stare face to face with naked eyes
and our tears will make earthquakes
and our wailing will cause mountains to rise and the sun to halt

THEY SHALL MURDER NO MORE ANGELS!
                not even us



(Collected Poems of Lenore Kandel, North Atlantic Books, 2012).



LENORE KANDEL (EE.UU., 1932-2009).

diciembre 31, 2017

POESÍA MAPUCHE CONTEMPORÁNEA

Foto: Catalina Boccardo


LAS MUJERES Y LA LLUVIA

cuando niñas vamos sueltas por el patio
y el sol nos persigue de a caballo
pero la luna implacable nos va dejando sus mareas
hasta que nos desvela
y esa noche  encontramos
un cántaro
en lugar de la cintura

aprendices de machi las mujeres
nacemos así al rocío
listas para mirar los barcos que se pierden
descalzas a la neblina antes de que amanezca
nervaduras de lluvia nuestras manos
levantadas al cielo

te  salpicará el amor
parirás sin amarras
y recibirás con ojos arrasados
la visita intermitente de la risa
permanecerá la llovizna en tu vientre
porque no te atreverás a ser la madre
de todos los desamparos
que andan  por la calle

caudal desubicado te desarmará
en pájaros que no saben hablar
a borbotones no podrás decir
lo que quisieras
mejor dejarlo que se derrame despacio
decir
permiso tengo lluvia y alejarse
a una altura al mar al cielo
hasta que vuelvan a apretarse los musgos
en las profundidades

yo conozco mujeres que nunca se alejan
le abren la compuerta a sus gorriones
y lloran
enjuagan el trapo mojado  lo estrujan
limpian con él la tabla
pican cebollas
igual hacen las camas
barren la casa peinan a los chicos
igual lavan
dónde aprendieron

hay otras que se pasan la vida  domesticando
a sus pájaros
porque no quieren que irrumpan sin aviso
y los beba el enemigo
guardan su sangre su ausencia quietos en el fondo
y apuntan con palabras nítidas de cuarzo
que van a dar al blanco

yo a las palabras las pienso
y las rescato del moho que me enturbia
cada vez puedo salvar menos
y las protejo
son la leña prendida de atahualpa
que quisiera entregar a esas mujeres
las derramadas las que atajan sus pájaros


una vez en febrero yo estaba ahí
en el campo
y se llovía todo
parecía la furia de cai cai sobre nosotros
el agua estaba helada
las ancianas prosiguieron el ritual
y tuve que quedarme
hasta cuándo aguantaremos
pará la lluvia dios es demasiada
no la bebe la tierra se atraganta
y somos casi nada
trazos de tiza borrados por el agua

después de unos siglos el sol abrió las nubes
la voz gastada de meridiana epulef
levantó el taill  del cauelo

pensé que dios podía ser ese arco iris
o los caballos en fila
moro zaino pangaré tostado bayo
saludando al horizonte despejado

huele tan bien la tierra después del aguacero


PU ZOMO ENGU MAWÜN

Fey chi pichikezomongeiñ amuiñ
montulngeiñ lepün mew   
antü inantükueiñ mew kawellutu
welu küyen elürpaeiñ mew ñi pu ko nepeiñ mew
tüfey pun peiñ kiñe lom metawe, llawe pelaiñ

pu machikimelpeyel
llegiñ, feley, mülum mew
pepikawküleiñ, pu wampu ñi leliael ñamkülelu
ngenoshumelkezomo chiway mew
mawünwünn mew tapülfüna iñ kug
witrañpramlu wenu mew


keipüleimew ayün püñeñaimi
trapelngelaimi, llowaimi,
nge treifunakümlu  mew, ñuin ayen ñi llallitun
mülekayay chi fainu eimi mi putramew
llükaalu am ñukengealu
kom kizulenche ñi ñuke miawlu rupu mew


wau mangitripalu chafozüaeimew
pu ishim zungulalu mew
traigen mew chem pepi pilaymi
welu llowaimi ñi wütruael pichi ñochi
chaliaimi, piaimi nien mawün
alütripaimi alüpramülewe mew
lafken mew wenu mew
ka ngütrawtuay lafkenkachu pu lom mew


Iñche kimün pu zomo turpu kamapukünuwlay

nülafingun chi wülngiñ ñi pu chirif
ka ngümaingün
ülpuingun chi fochon ekull
kütrüfingun, kafliftuyngün, katrüyngun pu cebolla
ngütantuyngün , lepüyngun, runkayngun pichikeche mew
küchayngun
chew kimüyngun


ka zomo rulpayngun ñi mongen
ñomümishimüyngun
ayülayngun ñi weyun ñi eluzungunon
pütokoy chi kaiñe
elkayngun ñi mülenon ñi mollfun amulewelalu anümche mew
pu zomo külliyngün ailiñ nütram mew, likan nütram mew
katakonuyngun rangiñ kaiñe


iñche nütramrakizuamün
nütramwitranentun perkan mew
pepi montulün aimeñ nütamtakuñman
atahualpa ñi mamüll üikülelu
tüfa nütram eluafiñ tüfeichi zomo
wütrungentulu, tüfeichi zomo katrütufingun ñi pu ishim

kiñechi  febrero mew, iñche mülen tüfey mew mapu mew
kom mawün müley
kiñeazngefuy kai kai ñi illku wente iñchiñ
wutrengey ko
pu kushe petulüyngün chi ngillatun
mülen ñi femagel
chumül müten yeiñ
trañmaleufü katrütufinge rume mawün
mapu ptokolay mapu rulmelay
chem no rume ngelaiñ


tiza wiri ñamümlu ko mew


pu pataka tripantü mew
chi antü nülakünuy pu tromu
meridiana epulef ñi füchazüngun
witrañpramuy kawellu taüll
rakizuamün kallfuwenu pepingeafuy
tüfa relmu kallfuwenu pepingeafuy
pu kawellu witrünkülelu
moro zaino pangare tostado bayo
chalifingun afmapu


küme nümüi mapu rupan füchamawün


LAS MUJERES Y EL FRÍO

yo al frío lo aprendí de niña en guardapolvo
estaba oscuro
el rambler clasic de mi viejo no arrancaba
había que irse caminando hasta la escuela
cruzábamos el tiempo
los colmillos atravesándonos
la poca carne
yo era unas rodillas que dolían
decíamos qué frío
para mirar el vapor de las palabras
y estar acompañados

las mamás
todas
han pasado frío
mi mamá fue una niña que en cushamen
andaba en alpargatas por la nieve
campeando chivas
yo nací con la memoria de sus pies entumecidos
y un mal concepto de las chivas
esas tontas que se van y se pierden
y encima hay que salir a buscarlas
a la nada.

mi mamá nos abrigaba
ella es como un adentro
hay que abrigar a los hijos
el pecho
la espalda
los pies y las orejas
dicen así
y les crecen las ramas y las hojas
y defienden a los chicos del invierno
y a veces sale el sol y ellas tapando
porque los brazos se les van en vicio
y hay que sacarles
despacio
con palabras
esos gajos



pero el frío no siempre
lo sé porque esa noche en aldea epulef
dormíamos apenas
alrededor de nuestro corazón al descampado.
eufemia descansaba el purrún del camaruco
y la noche confundió su pelo corto con el pasto

era la madrugada y eufemia despertó
con la helada en el pelo
y el frío esa vez tenía boca
y se reía con nosotras
se está poniendo viejo el frío nos decían



las mujeres aprendemos
tarde
que hay un tiempo en la vida
en que hasta sin intención
vamos dejando una huella de incendio
por el barrio
ni sé por qué la perdemos
y esa tarde yo precisaba
medias de lana cruda para cruzar las calles

en las ciudades el frío
nos raspa las escamas
punza en la nuca
se vuelve más prolijo
en eso andaba y a la noche
había un hombre en mi cama
o era un niño o un muchacho

yo no quería respirar muy fuerte

tiene las manos abrigadas este hombre
entonces por qué me fui
para ver si salía a buscarme o me dejaba
a que los esqueletos de pájaros
se incrusten en mi cara

como el eco del silencio seré
si no me encuentra
por hacerme la linda
encima me da abismo
este frío
sangre azul


PU ZOMO ENGU WÜTRE

iñche kimun wütre feichi pichizomongen
guardapolvo mew
dumiñkuley
iñche ñi chaw ñi rambler clasic amulafuy
müley iñ namuntuael eskuela mew
katrütuantüiñ
chi pu wafün foro kataeyew iñ pichi ilo
iñchengefun kiñekeluku kutrafulu
pifuiñ müna wütre
ta iñ leliael chi puzüngu ñi kuyuan
iñ kompañküleael

chi pu ñuke kom
wütreleyngun
iñche ñi ñuke pichizomongey
cushamen mew miawi alpargata mew piren mew
kintumapulu pu kapura
iñche konümpanien ñi ñuke
ñi chokonkenamun
ka kiñe weshazuam kapura
tufey engün pofo ñamlu
ka müley ñi kintuchenorume

ñi ñuke eñumngeeiñ mew
feyngey kiñe konkülen
müley ñi eñumngeael pichikeche
ruku furi namun pilun
feypi ka tremingün ñi pu changkiñ ñi pu tapül
newenmaeyew engün pichikeche pukem mew
ka kiñeke mew tripapayantü ka feyengün takuleingün
tremtremyelu am pu lipang
müley iñ wellimael tüfey pichikechangkiñ
ñochizüngun mew



welu chi wütre rumel ngelay
iñche kim
tüfey pun epulef lof mew
umerküleiñ wallrupa mew iñ piwke lifmapu mew
eufemia ürkütufuy kamarikunpurun mew
ka chi pun reyimi ñi pichikal chi kachu mew

wünngefuy
eufemia nepey
chi trangliñ chi kal mew
ka chi wütre tüfey rupa wünniefuy
ka newenayefuy engu inchiñ
füchaley tüfa wütre
pieiñ mew

chi pu zomo kimuiñ alüantü
iñ nieael kiñe antü mongen mew
amulelu chillkalelu kiñe kutral rüpü
waria mew
welu zuamnielaiñ
kimlan chem mew llamngkum tüfachi
tüfey rupanantu iñche zuamngefun
pu karukal media
rüpüwaria katrütulu

chi pu waria mew
ütre yifküeiñ mew chi pu lüli
katay fodkapel mew
yom trürngey
femnechi miawfun
ka chi pun mew
mulefuy kiñe wentru iñche ñi kawitu
ka kiñe pichiwechengey ka kiñe konangey

iñche küpa neyülafun newen mew

niey kümeketakuwkug
tüfa wentru
fey mew chem mew iñche amun
pelu ñi kintuael iñche
ñi aftükuenew

kulafawlul pu ishümreforo
iñche ñi ange mew

chumngechi ükümaukün ngean
pelalu am iñche
tremokünuwlu
yom müley
uyülen
tüfa wütre mew
kallfümollfüñ wütre
LILIANA ANCALAO (Comodoro Rivadavia, 1961).



A FILO DE HACHA

Los rayos del sol
amenazaban a la montaña
con abrazarla lentamente.
En ese juego estaban
mientras seguía la huella
del camino por donde iba mi padre.
El rocío caía bajo su tranco firme
y aunque ciertas gotas eran tibias
él siempre cuidaba mi paso.
Llevaba al hombro un hacha
y de la mano que siempre me sujetaba
ahora iba enrollado un lazo.
Antes que el sol nos diera
llegamos a la bradera del bajo.
Allí estaba
con sus brazos apuntando al cielo
con su música de hojas
tan propia cuando se revela.
Di una vuelta alrededor de su tronco.
Y mi padre estaba allí
con una rodilla en el suelo
a dos manos apretaba el viejo sombrero.
Me asusté
nunca había visto a mi padre tan pequeño.
Dijo una oración en mapudungun
que no entendí.
Sin embargo, me transmitió la pena
de ese árbol que vio nacer
todas las generaciones que corren por mis venas.
El sol le dio primero al árbol
y bajó por sus hojas
como por una lenta escalera
a su pie estaban nuestras mejillas llorosas
y lentamente calentó
el filo del hacha
sobre la hierba

YUNGÜM TOKI MEU

Chi alin antü
aneltumekei chi mawida wingkul
ñochikechi pangkoafilu.
Feichi aukatun meu mülefuingün
iñche petu ñi chau.
Chi ilwen naüyepai ñi trekan meu
kiñeke müte atrüngelafui
rumel kuñiutukunieeneu.
Yeniefui kiñe toki falke lipang meu
ka yenieeneu kuwü meu
kiñe def wallketrari amulei.
petu chi antü yu penoeteu
puwiyu chi naü külleü meu.
Üye meu mülefui
ñi epu lipang meu küllüküllütuniei chi wenu
ñi tapülke ülkatun meu
chaftualu reke.
Kiñe wallkunun chi aliwen mamüll meu.
Ka ñi chau mülei üye meu
kiñe ñi luku püllü meu
epu kuwü meu üküfi ñi fücha chumpiru.
Llukan iñche
turpu pekelan ñi chau ñi fente pichikan.
Pi kiñe ngillatun mapudungun meu
iñche kmilan ñi chem pin
Welu kimün, ñi weñangkülen
feichi anumka ñi pefiel ñi choyüngen
kom chi küpal rupalu ñi mollfüñwe meu.
Chi antü wüne elefi chi aliwen
ka naüpai ñi pu lapül meu
kiñe nochi pürapürawe reke
ñi namun meu yu ngümanke ange
ka ñochikechi añumali
chi yungüm toki
wente kachu.

GRACIELA HUINAO (Osorno, 1956).

SEÑALES EN LA TIERRA DE ARRIBA

Salió el viento del mar
Lloverá lloverá gritan mis huesos
y los sembrados que parecen enfermos
cargan de ensueños los botes
que como nubes navegan
en el agua del cielo
Salió el viento del mar
y se han volcado los botes
sobre el Llaima
Lloverá, sí, dice el aroma
cerrando sus puertas en el bosque
Y veo la luz del cielo
que abre sus vertientes azules
y las espigas levantan sus cabezas
¡Silban!, las oigo, ¡jubilosas!



WENU MAPU TAÑI PIEL

Tripay lafken kuruf
Mawunay mawunay wirari ñi foro
tukukan kay kutran kulelu kechiley
apolkey rakizwam mew wampo
tromu reke ta penoykey
wenu ko mew
Tripay lafken kuruf
ka wayzufyey ti pu wampo
wente Llayma mew
Mawunay, may, feypi ti numun
nuruflu tañi wulgiñ mawizantu mew
Ka alof Wenu Mapu peñif
nulalu ñi kallfu witrunko
ka witra purayey ti logko ketran
wikeñigun!, allkufiñ, ayuwkuleygun!

ELICURA CHIHUAILAF (Quechurewe, 1952).



LOS HUALLES SOLITARIOS

Si hablaran los hualles solitarios
en los campos
se reventaría el lápiz escribiendo
la tinta correría por las hojas
como corrió la sangre y lágrimas
de los otros árboles muertos
en la guerra que llamaron pacificación
por estos cerros de XAYEN.


ZUKELEWECHI PU KOYAM

Zukelewechi pu koyam
Zugukefule ga kisukelewechi pu koyam
lelfvn pvle
tefvafuy chi wiriwe tifa
wixuafuy kom pvle tapvh mew
chumgechi ga wixuy ñi mollfvñ, ñi kvlle
kakelu anvmka kom balewetulu
rupalu chi aukan
tvgvmgeam mapuche
wenteke wigkul tvfey
xayen mapa pvle.


MARÍA TERESA PANCHILLO (Cholchol, Lof Kuyvmko, 1958).